martes, 16 de septiembre de 2014

Tecnología,¿Qué es la RFID?

La tecnología RFID y su aplicación en la cadena de suministro.

¿Qué es la RFID?

RFID (Radio Frequency Identification) es una tecnología basada en el uso de radio frecuencias que permite leer de forma remota la información contenida en un pequeño dispositivo denominado 'tag' o etiqueta.  Estas etiquetas, de tamaño muy reducido que se colocan en los productos de los cuales se quiere hacer un seguimiento, se comunican con lectores RFID cuando entran en el campo de cobertura de radiofrecuencia del lector, pudiendo leer directamente la información que contienen.
Esta tecnología no es nueva. Existe desde la Segunda Guerra Mundial, en donde se desarrolló para usos militares, siendo razones de coste las que han limitado su implantación. Es en la actualidad, con unos precios por etiqueta de entre 0,15 y 0,30€, cuando está comenzando su despliegue en el mercado (identificación de recién nacidos en hospitales, pago de peajes en autopista, identificación de artículos de lujo), existiendo la creencia generalizada de poder llegar hasta 0,05€ por etiqueta en escenarios de producción masiva.
Tipos de etiquetas RFID
Las etiquetas RFID contienen un chip capaz de almacenar datos (desde un simple identificador a datos mas complejos sobre las procedencia del producto, sus características, fecha de envasado y caducidad, ...). Todas las etiquetas incluyen una pequeña antena emisora que puede ser activa o pasiva. Estas últimas son las más usuales y permanecen inactivas hasta que se les solicita información por un método denominado 'acoplamiento inductivo'. En este método la antena del lector crea un campo magnético en un área cercana que llega a la etiqueta. La energía generada por este campo es utilizada por la etiqueta para devolver una señal al lector conteniendo la información almacenada en la misma.
Otro tipo de etiquetas son las semi-pasivas. Estas son muy similares a las anteriores salvo que incluyen una pequeña batería que permite que el circuito integrado esté permanente alimentado y que elimina la necesidad de incorporar la antena que tome potencia de la señal inductora. Estas etiquetas responden más rápidamente y su radio de acción es mayor, por el contrario son más caras  que las pasivas.
Finalmente existen etiquetas RFID activas. Su principal característica es que incorporan una fuente de energía (batería) de mayor capacidad lo que posibilita rangos de acceso mayores, memorias mas grandes y poder almacenar información adicional enviada por el transmisor. -receptor. En la actualidad, las etiquetas activas más pequeñas tienen el tamaño aproximado de una moneda, rangos de acceso de efectivos de hasta 10 metros y la batería puede durar hasta varios años. También son las más caras.
¿Cómo funciona?
El  método más común de leer las etiquetas RFID es que se ha denominado 'acoplamiento inductivo' en las etiquetas pasivas. En este método la antena del lector crea un campo magnético en un área cercana que llega a la etiqueta. La energía generada por este campo es utilizada por la etiqueta para devolver una señal al lector conteniendo la información almacenada en la etiqueta. El lector transmite esta información a una aplicación que se encarga de asociar el identificador almacenado en la etiqueta en cuestión con la información referente al producto al que la etiqueta se encuentra pegada. Una vez procesada, esta información se transmite a los sistemas de gestión que se encargan de actualizar la información de inventario correspondiente.
Principales beneficios de la tecnología RFID
Una de las principales áreas de aplicación de la tecnología RFID es la cadena de suministro. En este campo RFID permite transformar la forma en la que se gestiona el inventario en la cadena de suministro (almacenes, transporte, estanterías y cajas) de forma automática a objetos a través de la radiofrecuencia y convirtiendo los datos que se reciben en información digital. Así se podrá ampliar la gestión la cadena de suministro mas allá de los límites corporativos, llevándola a escenarios de relaciones con clientes/proveedores en los que se mejora la visibilidad (información on-line de los procesos empresariales) y todo ellos a un coste muy asequible.
Nos encontramos ante una tecnología que cambiará el mercado en los próximos años. Los grandes fabricantes de informática se han apuntado al carro de la nueva tecnología con una visión horizontal (proporcionando etiquetas, productos o antenas) o vertical (desarrollando soluciones específicas para este mercado).
De entre los beneficios específicos del RFID en la gestión de la cadena de suministro se pueden señalar como más representativos los siguientes:
  • Mayor automatización y mejora de la productividad. Dado que RFID no requiere contacto físico o línea de visión con el producto que se quiere seguir, su uso es mucho mas eficiente que los códigos de barra tradicionales. A diferencia de estos últimos, los objetos no tienen que estar alineados con el lector para ser leídos, incluso pueden ir juntos o metidos en cajas.  Los lectores de códigos de barra deben tener unas lentes limpias y claras, y la etiqueta también debe también estar limpia y libre de desperfectos. Por el contrario, RFID permite la lectura de etiquetas desde grandes distancias, incluso en condiciones adversas (golpes, humedad, polvo,....).
  • Reducción de las necesidades de almacenaje.  La tecnología RFID permite el seguimiento de objetos en tiempo real con más puntos de control de los que serían posibles utilizando una solución tradicional de código de barras, incrementando, por lo tanto, la visibilidad de la cadena de suministro. Este seguimiento de productos en tiempo real, permite ser más eficiente en la reposición de mercancías, permitiendo reducir las necesidades de almacenaje y, en consecuencia, los costes.
  • Menores pérdidas en los productos almacenados. La perdida de stock ha sido siempre uno de los problemas de la cadena de suministro Con la posibilidad de monitorizar el movimiento de productos a lo largo de la cadena de suministro de una manera más detallada, las empresas están viendo en el RFID una forma de reducir la pérdida de stocks, incluyendo el robo, identificando el punto exacto donde ocurre el problema y ayudando a prevenirlo.
La estandarización del RFID: la red EPC
La mayor parte de las aplicaciones de RFID para etiquetado y seguimiento de productos se han mantenido dentro del ámbito de  la propia empresa. De hecho, algunas compañías están utilizando RFID para el seguimiento de productos a través de su infraestructura interna, desde sus centros de distribución a sus tiendas. Para globalizar el uso del RFID fuera de la empresa y crear valor en para toda la cadena de suministro (entre fabricantes y distribuidores) se necesita una manera estandarizada de identificar los productos de forma única en la cadena de suministro y, además, debe haber una forma estándar de descubrir y compartir la información que describe cada elemento identificado.
El primer requerimiento (identificación única) se consigue a través de los EPC (Electronic Product Codes). Los EPCs son la versión digital de los UPC (Universal Product Codes), utilizados en los códigos de barras, con el beneficio añadido de ser capaz de identificar los productos a nivel de elemento individual. El EPC es la matricula virtual de un producto que identifica el fabricante, el tipo de producto y el número de serie del elemento.
Dependiendo del tipo de etiqueta, EPC puede identificar hasta 268 millones de fabricantes, cada uno con 16 millones de tipos de productos. Cada producto puede incluir hasta 68 billones de elementos individuales, lo que significa que este formato puede utilizarse para identificar cientos de trillones de elementos únicos.
El segundo requerimiento para extender el valor RFID entre los distintos participantes en la cadena de suministro es disponer de estándares para descubrir y compartir información acerca de estos EPCs. Para llevarlo a cabo, la red EPC se apoya en una estructura similar a los servidores DNS (Domain Name Services) de Internet para crear un grupo de servicios de bajo coste, basados en estándares para descubrir información asociada a cada producto. Los elementos principales  de esta estructura son:
y un ejemplo de su funcionamiento en la interacción fabricante-distribuidor se indica en el siguiente esquema: 
  1. El distribuidor requiere información sobre un producto particular para lo cual su sistema de gestión de Cadena de Suministro (SCM) pregunta al ONS principal por la situación de los ONS locales del fabricante.
  2. Los ONS locales del fabricante son preguntados por la situación de la información del producto, que esta almacenada en un EPC Information Service (EPC-IS)
  3. Finalmente, el SCM del distribuidor obtiene del EPC-IS del fabricante la información requerida del producto (fecha de fabricación, fecha de caducidad, ...)
Automatización completa de la cadena de suministro
El siguiente esquema muestra con un ejemplo (fuente: Auto-ID Center) las posibilidades de automatización de la cadena de suministro que permiten EPC y RFID.




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